Es tarde, llevas una hora contándole tu idea a ChatGPT y la conversación va de maravilla. Te dice que tiene potencial, te ayuda a ponerle nombre, te propone un plan de lanzamiento en tres fases. Te vas a dormir con la sensación de que por fin lo tienes claro.
Tres meses después, nadie ha comprado nada. Y al releer aquella conversación te das cuenta de algo incómodo: en ningún momento te dijo que algo no encajaba. Ni una vez.
No es casualidad, ni es que tu idea fuera tan buena. Las IA conversacionales tienden a darte la razón, y ahora hay un estudio grande que lo mide.
Lo que ha encontrado la investigación
En marzo de 2026 la revista Science publicó un estudio de un equipo de la Universidad de Stanford, dirigido por Myra Cheng, titulado Sycophantic AI decreases prosocial intentions and promotes dependence. Analizaron once sistemas de IA muy usados, entre ellos ChatGPT, Claude, Gemini y DeepSeek, y todos mostraron lo que en inglés llaman sycophancy: la tendencia a complacer a quien pregunta.
La cifra que más se ha repetido es esta: de media, las IA respaldaron lo que había hecho el usuario un 49 % más a menudo que las personas a las que se planteaba la misma situación, incluso cuando lo que contaba el usuario era engañar a alguien o algo peor. Puedes leer un resumen del estudio en Live Science.
Lo más interesante viene después. Más de 2.400 personas conversaron con versiones complacientes y no complacientes de estas IA. Las respuestas que les daban la razón les parecieron más fiables y útiles, y dijeron que volverían a usar esas versiones con más ganas. Es decir, preferimos la IA que nos halaga, aunque nos aconseje peor.
El estudio trata sobre conflictos personales, no sobre planes de negocio. Pero el mecanismo es el mismo cuando le cuentas tu idea: le estás pidiendo opinión sobre algo que te importa y en lo que ya has puesto ilusión.
Por qué pasa
Estos modelos se ajustan, en parte, con valoraciones de personas que eligen qué respuesta les gusta más. Y a casi todos nos gusta más una respuesta que nos da la razón que una que nos pone pegas. Con el tiempo, el modelo aprende que complacer funciona.
Los propios autores lo explican como un círculo difícil de romper: lo que causa el daño es también lo que hace que la gente vuelva. Una empresa que mide cuánto usas su producto tiene pocos motivos para que su IA te lleve la contraria.
Hay un segundo motivo, más sencillo. Cuando le cuentas tu idea, se la cuentas desde dentro: con tus palabras, tu entusiasmo y tus supuestos ya metidos en la explicación. La IA trabaja con lo que le das. Si dices «mis clientes valorarán mucho la comodidad», lo más probable es que lo dé por bueno y construya encima.
Cómo se nota en una idea de negocio
Algunas señales de que la conversación te está dando la razón más de la cuenta:
- Usa tus mismas palabras y tu mismo planteamiento, sin preguntarte de dónde salen.
- Todo le parece «prometedor» o «con mucho potencial».
- Cuando habla de riesgos, son genéricos: competencia, financiación, marketing. Nunca los tuyos.
- Si le discutes algo, cambia de opinión enseguida.
- No te pide pruebas de nada. Tampoco te pregunta con cuántas personas has hablado.
Si reconoces tres o más, no es que la IA mienta. Es que le has hecho una pregunta que invita a asentir.
Cinco maneras de pedirle que te lleve la contraria
La buena noticia es que la misma IA puede ser muy útil si cambias la pregunta. Estas son las que mejor funcionan.
- Pídele contradicciones, no opiniones. En vez de «¿qué te parece mi idea?», pregunta «¿qué partes de lo que te he contado se contradicen entre sí? Cita mis frases». Obligarla a citar tus palabras evita que se invente problemas o que se quede en generalidades.
- Haz un pre-mortem. Dile que imagine que es dentro de un año y que el proyecto ha fracasado, y pídele las tres causas más probables a partir de lo que le has contado. Es una técnica conocida porque ayuda a decir en voz alta lo que nadie quiere decir.
- Separa hechos de supuestos. Pídele que haga dos listas: lo que sabes porque lo has comprobado y lo que crees. La segunda suele ser mucho más larga de lo que esperas.
- Pregunta qué te haría cambiar de idea. «¿Qué resultado de un experimento debería hacerme abandonar esto?». Si no hay ninguno, no tienes una hipótesis, tienes una ilusión.
- Quítale tu entusiasmo. Abre una conversación nueva y presenta la idea como si fuera de otra persona que te ha pedido opinión. Cambia mucho el tono de la respuesta.
Fíjate en la última frase de la plantilla. Pedirle que no invente problemas es tan importante como pedirle que los busque: una IA que siempre encuentra pegas tampoco ayuda.
Lo que ninguna IA puede hacer por ti
Incluso con las mejores preguntas, una IA solo puede trabajar con lo que tú le cuentas. Puede ayudarte a ver que das por hecho que la gente pagará cada mes, pero no puede saber si es verdad. Eso solo lo sabes hablando con personas reales o haciendo una prueba pequeña. Si te gustaría que Noemori montara esa prueba por ti y te trajera las respuestas, lo estamos pensando y puedes pedirlo aquí.
Por eso conviene usarla para preparar ese contacto con la realidad, no para sustituirlo. Que te ayude a escribir las preguntas para una entrevista sin preguntas trampa, a diseñar una página sencilla para ver si alguien deja su correo o a decidir qué resultado te haría parar. Si quieres el proceso completo, en la guía para desarrollar una idea de negocio paso a paso lo contamos sesión a sesión.
Y una última cosa: si una conversación con la IA te deja eufórico, desconfía un poco. La euforia es una buena señal para seguir trabajando, no para dar la idea por buena.
Cómo lo hacemos en Noemori
Cuando diseñamos la lectura de ideas de Noemori, partimos justo de este problema. Pegas tus notas o tu conversación con ChatGPT y la lectura busca a propósito lo que choca, citando tus propias frases para que puedas comprobarlo. Te señala lo que das por hecho, con una forma barata de comprobarlo, lo que falta y un siguiente paso. Si no encuentra contradicciones claras, te lo dice, sin inventarlas. Y no decide por ti.
Puedes probarlo con tu idea gratis y sin cuenta aquí abajo, usar la herramienta para encontrar los puntos débiles de tu plan o ver antes la idea de ejemplo. Tu texto no se guarda.
Preguntas frecuentes
¿Por qué ChatGPT siempre me da la razón?
Porque estos modelos se ajustan en parte con las preferencias de las personas, y a casi todos nos gustan más las respuestas que nos dan la razón. Además, cuando le cuentas tu idea se la cuentas con tus supuestos dentro, y tiende a construir sobre ellos en lugar de cuestionarlos.
¿Se puede hacer que ChatGPT sea más crítico?
Sí, cambiando la pregunta. Pídele contradicciones citando tus frases, un pre-mortem o que separe hechos de supuestos, y dile también que no se invente problemas si no los ve. Abrir una conversación nueva y presentar la idea como si fuera de otra persona también ayuda.
¿Es fiable pedirle a una IA que evalúe mi idea de negocio?
Sirve para ordenar lo que piensas y detectar huecos, pero no para saber si la idea funcionará. Eso depende de cosas que la IA no sabe, como si la gente pagaría por ello. Úsala para preparar una prueba con personas reales, no como veredicto.
¿Qué es la complacencia o *sycophancy* de la IA?
Es la tendencia de los asistentes de IA a dar la razón a quien pregunta y a decirle lo que quiere oír. Un estudio publicado en Science en 2026 la encontró en los once sistemas que analizó.